2

A veces me aprieta el tiempo, en la zona pegada a mí más cercana al estómago, por encima del sexo, y que lanza el falo como flecha de Apolo sobre el bajo vientre, bella Dafne.

Entonces miro y hay un desfase entre esa batalla y la calmosa sustancia de las caras ajenas a la batalla librada a sotavento, tal como si hubiera un cristal semi-opaco que sólo mostrara el mundo desde mi lado.

Sentir ese tiempo ajeno y estable fuera de mí me convierte en un voayeur de lujo y la excitación mental va seguida de la muscular, que lanza la erección en busca de un camino de acceso fácil al vientre.